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16 semanas

En este momento, mientras tú estés leyendo este post yo ya estaré de vuelta y sentada en aquella silla del estudio que dejé vacía hace unos meses atrás para volver a embarcarme en la aventura de ser madre. Las semanas esta vez han pasado rápido, demasiado rápido para mi y esta mañana, muy temprano, he tenido que despedirme de little Marcos para volver al trabajo. 16 semanas + 7 días de lactancia, en mi caso, es muy poco tiempo para dejar a un bebé lejos de su madre. Si a eso le añades que el bebé se sigue alimentando con leche materna la cosa se complica y se hace más cuesta arriba.

pollito 16 semanas

Os engañaría si os dijera que estoy encantada con la vuelta. NO, no quería volver todavía. Me gusta mi trabajo y mi profesión pero me gustaría poder haber disfrutado de mi bebé algunos meses más. Son tan pequeños cuando los dejamos que a pesar de estar cuidados por las mejores manos, nada mejor como estar cerca de sus mamás.

En estas cortas semanas te das cuenta que las mujeres que somos madres (y de más de 1 hijo como es mi caso) nos convertimos en auténticas todoterreno. La primera semana llegas del hospital cansada, con ojeras, dolorida, pero todo eso da igual porque desde el minuto 1 tienes que estar al 100%. A partir de ahí te esperan citas con el pediatra, muy pocas horas de sueño, lavadoras, planchas, atender a tu otro hijo, llevarlo al parque, comer a deshoras y cada vez peor, en definitiva sacar tiempo para todos menos para ti…

Si a todo eso, que es nuestro pan de cada día, le añadimos que hay que incorporarse al trabajo en un abrir y cerrar de ojos ya sabéis lo que eso significa. Porque qué ocurre con el trabajo en casa que nadie ve? A mi me faltan horas del día por todas partes, quiero llegar a todo y al final me convierto en una madre imperfecta!!

Una madre que no llega a todo, que deja que su hijo salte como un poseso en el sofá mientras le da el pecho al otro. Una madre que intercambia dos frases en el pasillo con el padre de la casa, porque no hay tiempo de más, mientras él se encarga de bañar al mayor, tú sigues dándole el pecho al recién llegado. Una madre que ya no sabe ni en que día vive, pero que a pesar de todo se siente feliz!
Desde aquí mi admiración para todas las que sois madres y trabajadoras como yo.

Espero sobrevivir a este primer día!

Os dejo con este video del club de malasmadres

 

 

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